María y Tom se conocieron en un pub veraniego sevillano, de estos que te sirven los mojitos y la felicidad a partes iguales, pasaron la noche bailando y compartiendo cócteles teletransportadores a anuncios idílicos.

Y se enamoraron, claro.

María no pudo resistirse a los encantos de un guiri con dotes de bailarín, y Tom no podía dejar de admirar la energía positiva que transmitía aquella chica mientras le guiñaba y le sonreía. Embriagados por la emoción, ambos soñaron aquella noche con un encuentro imaginario en playas vírgenes del sur de España.

Y a fuerza de soñar, los deseos se cumplen. ¡Y tanto que se cumplen!

Aquel chico que bailaba bajo las guirnaldas de luces estaba pidiéndole matrimonio después de una ruta preciosa por todo el país. Juntos prepararon una boda civil muy divertida y emotiva, mezclando costumbres españolas e inglesas. La celebración tuvo lugar en la Hacienda de Xenis decorada al completo por A punto bodas.

María, diseñadora de moda en R E V E L I G I O N, diseñó sus tres maravillosos vestidos de novia, el primero lo acompañó con sombrero y zapatos de Javier Jiménez y el segundo con corona de flores de Victor Marquez. Para el baile eligió una falda de vuelo de lentejuelas blancas tornasoladas con rosa y un top con la espalda al aire al completo, que acompaño, como no, con unos Valentino.

Acompañarles en un día tan bonito fue maravilloso, y captar el amor tan intenso que sienten, más.