Neiva y Guille están juntos desde los trece años y se miran como se miran las personas que han compartido casi todas las primaveras de sus vidas.

Les conocí en la boda de María y Juanma  y es que con esta familia ya me siento cómo en casa. Y no ha sido cosa mía, es que ellos son maravillosos, te arropan y te cuidan y consiguen sin muchos esfuerzos que quieras seguir formando parte de su historia siempre.

Mi trabajo me encanta, pero más me gusta conocer a personas con un corazón tan grande.